
En Chile, la mayoría de la población rural se concentra en cinco de las 15 regiones del país. En el caso de la Región de la Araucanía, 878 escuelas -el 35% de la matricula regional- corresponde a escuelas rurales; de éstas, 572 son unidocentes (Secreduc, 2007).
Si bien, la organización en Microcentros de escuelas rurales ha permitido que los docentes realicen las adecuaciones curriculares necesarias y reflexionen sobre sus prácticas con el fin de mejorar los aprendizajes de los niños y niñas que asisten a estas aulas multigrado, el Sistema de Medición de la Calidad de la Educación SIMCE, ubica a nuestra región en el último lugar y la brecha entre los logros de las escuelas urbanas y rurales es aún mayor.
De esta realidad, surgen las siguientes interrogantes:
• ¿Si en las escuelas efectivas todos los alumnos pueden aprender, las escuelas rurales de nuestro país no podrán llegar a ser efectivas?
• ¿El trabajo realizado en las aulas rurales, uni, bi, o tri docentes es efectivamente un ambiente modificante desde el punto de vista cognitivo para los estudiantes que asisten a ellas?